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miércoles, 25 de noviembre de 2015

¡GUERRA!...SUPONGO

Marionetas en Segovia

A los niños y a sus padres les encantan los espectáculos públicos...

Recreación día D (junio 1944) en Úbeda (Jaén)
Y si hay tiros y uniformes..., y todo es mentira, ¿por qué no?
Supongo que los directores de algunos periódicos que muestran sus belicistas editoriales en estos días tienen, al menos, cuatro hijos en el ejército, como la madre del soldado Ryan. Supongo lo mismo de Rajoy, Sánchez, Rivera..., y todos estos zanahorios que pretenden gobernar España en poco más de un mes. Por supuesto que supongo que, en España, todos los padres con suficiente edad tienen al menos cuatro hijos en el ejército. Y que nadie piense que estas suposiciones se circunscriben al interior de nuestras fronteras. Ni mucho menos, supongo lo mismo para franceses, alemanes, ingleses, italianos, estadounidenses, y cualquiera que se precie de su patriotismo y aún no tenga cuatro hijos..., o más.

Tropas alemanas (de mentira), atacando una posición aliada




martes, 17 de noviembre de 2015

NO HAY LIBERTAD NI PARA DEJAR DE SER LIBRE*

Vista de las ruinas de Escó o Esco (Zaragoza), con el pantano de Yesa al fondo

Transmutación de árbol en otro lugar de España

Cuando se acaba con la vida de alguien le quitas todo lo que fue y lo que pudo ser, dejando un vacío que nada ni nadie podrá sustituir jamás. La arrogancia y la codicia de la especie humana se tiene a si misma como límite, sin que hasta la fecha sepamos si lo ha encontrado. Estamos en manos de depredadores a los que hemos amamantado en nuestro seno, de ahí que nos resulte tan complicado diferenciar la maldad de sus actos.

* De la película Stico

jueves, 16 de abril de 2015

INDECENCIA E INDECENTES

Viñeta de El Roto de 15/04/2015

Principios, valores, ideas, convicciones... Esas cosas que diferencian a unos seres humanos de otros, ¡y cómo los diferencian! A diario vemos y leemos en los medios de comunicación las medidas que toman los bancos centrales, los ministerios de economía y hacienda, las entidades financieras. Observamos y escuchamos atónitos a los economistas repetir las mismas sandeces desde hace cincuenta años, sin ruborizarse ni mostrar el más mínimo gesto de arrepentimiento. Seguimos con las mismas tontadas que ya dijo Milton Friedman, y, que con tanto ahínco se han ido aplicando desde la etapa de Reagan y Thatcher, permitiendo que las grandes corporaciones dominen el pensamiento social y político en detrimento de los avances sociales, reduciendo al individuo a una especie de depredador descerebrado sin humanidad ni ética; preocupado tan solo por obtener el último modelo de teléfono móvil o aparato tecnológico que lo mantenga conectado con otros congéneres a lo largo y ancho del mundo -bien es cierto que algunas cosas se consiguen con estos avances informáticos-, pero no dejan de ser un modo de alimentar las cuentas corrientes de Appel o Microsoft, y sobre todo de sus consejeros delegados y grandes ejecutivos. La codicia y avaricia que alimenta la verborrea de los grandes líderes se basan precisamente en la carencia de valores, ideas, principios y convicciones de los que hablaba Marx, Groucho Marx. La absoluta falta de decencia que sale por la boca de estos individuos -todos ellos reos de la Justicia en un mundo decente-, y que con tanta desvergüenza son aplaudidos y jaleados por sus acólitos y admiradores, convierte y transforma, día a día, la tierra, en un lugar menos habitable. La escoria controla el mundo desde hermosos coches de lujo y yates de setenta metros de eslora. Se nos cae la baba al ver un billete de 500€ o cuando nos adelanta un Ferrari en la autopista, y nos invade una rabia mediática cuando vemos un desahucio por la televisión. Algunos esperan que un dios misterioso e imposible les salve, incluso cometen terribles crímenes en su nombre. Dioses hay muchos, pero ninguno tan real y atroz como el dios mediático de la mentira falaz y la hipocresía. El mundo se ha dividido en dos categorías de personas: las que venden algo (unas pocas) y las que lo compran (la mayoría). ¿Es ésto lo que queremos como especie?



jueves, 2 de abril de 2015

MUSEO DEL SIGLO XXI






España es un estado aconfesional, pero... Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones...(Artículo 16.3 de la CE). Un enunciado de la Carta Magna que hace sonrojar a las pocas personas con sentido común que aún quedan por estos lares de procesiones, vírgenes, santos, romerías de alcohol, sexo y farlopa atravesando Parques Nacionales declarados Patrimonio de la Humanidad, todo ello aderezado por una Conferencia Episcopal anclada en el Concilio de Trento, retrograda hasta el paroxismo y por lo tanto peligrosa para la libertad del individuo y la sociedad. Una sociedad adocenada en la corrupción y la superstición más burdas, algo muy apropiado para seguir manteniendo la correspondiente cuota de poder sin el más mínimo atisbo de inteligencia, aunque con la astucia propia del trepa y el desahogado que solo busca su propio beneficio.
Es por todo éso que la viñeta de Andrés Rábago (El Roto), me ha sacado una sonrisa en esta soleada mañana, y me he imaginado en un mundo futuro visitando un hipotético museo, donde, en una vitrina, se muestran los usos y costumbres del comienzo del siglo XXI. A un lado el maniquí que representa la ciencia, la tecnología y el progreso; al otro, un tétrico nazareno opuesto a la razón y la lógica, anclado al suelo de la ignorancia.

jueves, 22 de enero de 2015

LOS SALVAJES



Pensaba en jugar un poco con las palabras antes de comenzar a escribir ésto que lees. Jugar con la concentración y seriedad que emplean los niños en sus juegos. Esa sublime imagen de cuellicortos embadurnados de barro en un día de verano, mientras se afanan en reconstruir el dique por el que se les escapa el agua. O con la maldad empleada en afilar la punta de la peonza para partir, en su turno de tirada, la de cualquiera de los otros que no tardarán en aprender la misma jugada. Así es como quería empezar el texto. 
Algunos de aquellos niños crecieron un poco salvajes, o talmente salvajes en algunos casos. No sé si emplear el pasado o el presente... Suelen crecer en contacto con la Naturaleza, corretear a sus anchas entre el sotobosque, y emplearse a fondo con la observación e imaginación. Están solos. Por primera vez se dan cuenta de que su hogar, donde les espera la comida, se encuentra a la distancia suficiente para que en el camino de vuelta les pueda suceder algo peligroso. Sienten miedo. ¿Y si se cayeran y no pudieran levantarse; les oirían si tuvieran que gritar; cuánto tardarían en salir a buscarles?, son algunas de las cuestiones que, veloz, se plantean sus mentes ávidas de conocimiento. Al instante recuperan el sentido de la realidad, viéndose y sintiéndose a sí mismos en pie, vivos, sólidos y enteros. Libres. Por éso, cuando miran el vuelo de las aves sobre sus cabezas sienten envidia de su punto de vista, de la perspectiva que posee el ojo del águila, de su agudeza; y sin cerrar los ojos vuelan por un largo instante con ellas y las comprenden con la serenidad del roce del viento en las alas. 
Esa libertad salvaje permanecerá con ellos el resto de su vida, y, ¡ay! del incauto que pretenda sosegar su ímpetu e ira, porque es el triunfo de la vida sobre la muerte lo que está en juego.


viernes, 3 de octubre de 2014

PERSPECTIVA


Pasa muy a menudo que, por estar tan cerca de las cosas que nos rodean, aquellas a las que estamos habituados; dejemos de prestar atención a otras que suceden justo al lado y que, tal vez, nos hagan tener una perspectiva más abierta del mundo que nos rodea.
Una amplia visión del panorama nos proporciona información sobre el lugar en el que estamos, nos ubica en un punto del terreno, permitiendo que podamos elegir con mayor libertad lo que deseamos hacer. A más opciones mayor libertad.
La cabeza de uno mismo es el lugar más alto del cuerpo, no por la estatura del portador, sino por lo que tiene dentro. 
Claro, que puede ser que no haya gran cosa. Pero esas cabezas no son de interés.



miércoles, 24 de septiembre de 2014

EL IMPLANTE

Una familia formada por padre, madre y dos niños. El mayor de unos tres años y un bebe de meses.
Han montado la tienda que ves en la foto, a la que le saco un parecido remoto con las que salen en Las cuatro plumas.
Alrededor de la puerta han colocado una ristra de bombillas, que le confiere un aspecto de celebración al caer la noche, de falsa navidad o cumpleaños. Éso me ha sugerido los recuerdos que, tal vez, tenga el hijo mayor, viviendo y durmiendo al aire libre, puro, cuando sea mayor.
No sé si los padres lograran implantar ese recuerdo, creo que afortunado o feliz, en la mente de su hijo, pero aplaudo el intento. A mi me ha convencido, ya lo tengo implantado. Será el niño que llevamos dentro.