Mostrando entradas con la etiqueta ignorancia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ignorancia. Mostrar todas las entradas

viernes, 26 de mayo de 2017

EL DIOS BANCA

   

Palazzo Salimbeni en Siena (Italia)

     Para los supersticiosos los dioses gobiernan el Universo, algo muy conveniente para los líderes religiosos y políticos de cualquier índole que gobiernen, incluso para la gran mayoría de los que no tocan directamente poder. Un dios no rinde cuentas ante nadie. Cualquier suceso que afecte al quehacer del ser humano y su conocimiento esta supeditado a su poder omnímodo, desde pincharse la yema del dedo con una espina hasta la mayor de las hecatombes. El dios es inaccesible a los deseos de los hombres, castiga por igual a todos cuando hay un desastre y tienes la desdicha de encontrarte en el lugar equivocado. Los dioses compran falsamente voluntades como los padres satisfacen con golosinas el berrinche de sus hijos. Los dioses se sientan en grandes despachos alfombrados dictaminando las soluciones a los problemas que ellos mismos han creado. Los dioses tienen multitud de esbirros y millones de acólitos. Los primeros son el brazo armado, los segundos obedecen ciegamente ante el temor de la fulminación inmediata y la supresión de su voluntad. El fomento de la ignorancia es la gran baza de los dioses, en ella sustentan su poder. Hazte ateo y busca el conocimiento, serás mejor persona y más feliz.



jueves, 2 de abril de 2015

MUSEO DEL SIGLO XXI






España es un estado aconfesional, pero... Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones...(Artículo 16.3 de la CE). Un enunciado de la Carta Magna que hace sonrojar a las pocas personas con sentido común que aún quedan por estos lares de procesiones, vírgenes, santos, romerías de alcohol, sexo y farlopa atravesando Parques Nacionales declarados Patrimonio de la Humanidad, todo ello aderezado por una Conferencia Episcopal anclada en el Concilio de Trento, retrograda hasta el paroxismo y por lo tanto peligrosa para la libertad del individuo y la sociedad. Una sociedad adocenada en la corrupción y la superstición más burdas, algo muy apropiado para seguir manteniendo la correspondiente cuota de poder sin el más mínimo atisbo de inteligencia, aunque con la astucia propia del trepa y el desahogado que solo busca su propio beneficio.
Es por todo éso que la viñeta de Andrés Rábago (El Roto), me ha sacado una sonrisa en esta soleada mañana, y me he imaginado en un mundo futuro visitando un hipotético museo, donde, en una vitrina, se muestran los usos y costumbres del comienzo del siglo XXI. A un lado el maniquí que representa la ciencia, la tecnología y el progreso; al otro, un tétrico nazareno opuesto a la razón y la lógica, anclado al suelo de la ignorancia.

miércoles, 11 de febrero de 2015

TAJO, HACHA Y VERDUGO

Tajo, hacha y verdugo para cortar cabezas nobles
Bicicleta de madera inventada por Leonardo da Vinci

El ser humano posee una capacidad de inventiva insuperable. Hasta la fecha no conocemos otra especie en ninguna parte del Universo con esa habilidad, la misma que nos llevó del remoto Valle del Riff a colonizar toda la Tierra, viajar a la Luna, poner satélites en órbita terrestre, o sondas más allá de los confines del Sistema Solar, un lugar inmenso y al mismo tiempo insignificante dentro de este Universo que nos alberga, y del que no tenemos constancia de que nos sepa. 
Ese don dado por la evolución no lo aprovechamos con la eficacia que sería debida a nuestra inteligencia y creatividad. Malgastamos enormes cantidades de energía en matarnos, en malbaratar la vida del planeta que nos cobija; en estúpidas supersticiones que propagan la ignorancia y la desigualdad. En discusiones estériles sobre la divinidad que nadie, nunca, ha visto. Somos una especie privilegiada por la Naturaleza. Somos hermosos y bellos, y también groseros, decadentes y obtusos. Tenemos en nuestras mentes y manos la capacidad de entender y comprender todo; de transformar esta Tierra verde y azul en un lugar más habitable, y salvo unos pocos, no hacemos nada que nos haga mejores a nuestros ojos. Avanzamos y retrocedemos a saltos dependiendo de la cantidad de codicia y avaricia dominantes; de nuestros pequeños y ridículos egoísmos, envidias. Somos y no somos. Estamos y nos perdemos. Vivimos y morimos, muchas veces sin saber porqué. Y sin embargo, a pesar de todo lo anterior, aún creo que alguna de las personas que me rodean merecen la pena, aunque sienta una profunda decepción por las demás; sobre todo por aquellas que, teniendo en sus manos el poder de hacer las cosas bien, no van más allá de fastidiarnos un día si y otro también. ¿Será que no ven o que les ciega la maldad bien entendida?