sábado, 3 de junio de 2017

ÉRASE UNA MENTIRA...



     Vergara, en su última viñeta lo clava: Lo de Moix (cuadro sinóptico). Quevedo con su..., "Érase un hombre a una nariz pegado...", entra en el terreno de lo personal y utiliza la palabra como un espadachín para zaherir a Góngora física y mentalmente, dejando claro que al satirizante lo que menos le importa es la nariz. El Pinocho de Carlo Collodi se independiza de su autor mostrando su conciencia a través del apéndice nasal. A los humanos nos crecen las orejas y la nariz mientras vivimos. Ay, el pobre Cyrano. Todos a sus narices pegados.

     El vendedor, es esa persona que te vende algo que necesitas o que no. Cuando es lo segundo solo hay un perdedor: el comprador, que ha desembolsado una cantidad de dinero para adquirir algo que no necesita. Por si alguien no se percató, los políticos son vendedores, de los mejores que hay. Es lo que son en esencia: vendedores. Debemos tener mucho cuidado con lo que les compramos, que básicamente son promesas y un programa electoral que rara vez se cumple. Al menos así es hasta ahora. Lo curioso, sociológicamente hablando, es que muchos de estos políticos son reiteradamente votados por un porcentaje nada despreciable de la población, a pesar de todas las pruebas que demuestran que les han vendido una mercancía dañada, y que tienen intención de seguir haciéndolo. Los hechos que objetivamente tenemos por ciertos suelen ser la verdad, lo demás es verborrea de vendedor sacada del argumentario, que es el guión de todo vendedor.

jueves, 1 de junio de 2017

PUNTO DE FUGA




     Quien ostenta poder esta sujeto a la codicia en primer lugar. No puede sustraerse a ella (la codicia), porque su perspectiva acapara y engloba todo lo deseable que, en apariencia, el poder le brinda. Solo quienes le han aupado hasta ahí se interponen a sus deseos, se debe a ellos y le exigirán el pago tarde o temprano.


miércoles, 31 de mayo de 2017

MOLINOS COMO CORRUPTOS



     Gracias a la excelente labor periodística de Infolibre conocemos las mentiras del Fiscal Jefe Anticorrupción Manuel Moix, a punto de ser abandonado por sus valedores políticos en el PP, y a punto de serlo por su jefe directo: el Fiscal General del Estado. Aún quedan unas horas o días para que se sustancie su dimisión o sustitución, hay que buscar a la persona idónea que ocupe su puesto. La corrupción, a los niveles que el Partido Popular la ha elevado, es un problema de Estado. Estamos en las manos de un gobierno sin ética, inmoral según sus creencias, deshonesto, mentiroso, corrompido por propia vocación de la cabeza a los pies. Un grupo de personas sin escrúpulos apoyados por unos medios de comunicación sin prestigio alguno, incapaces de hacer buen periodismo que venden sus portadas a los bastardos intereses de los corruptos y de aquellos que les han corrompido. El Poder Judicial, en sus más altas magistraturas, se debe a los políticos que los han nombrado. Una parte significativa de los ciudadanos no saben, no pueden, no quieren o no les dejan distinguir a un corrupto de un honesto. Así las cosas, la podredumbre lo inunda todo, la mascarada continua y España se hunde en un cenagal asqueroso y maloliente a la espera de las vacaciones de verano.

Mire, mi señor, que no son molinos, sino corruptos, y lo que parecen aspas son sus brazos metiendo las manos en sus bolsillos.