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sábado, 16 de abril de 2016

TIEMPO Y VIDA



El Tiempo, esa constante que, entre otras, hace del Universo lo que es -y los humanos somos uno de sus componentes-, moldea las cosas sin inmutarse; sin emoción o sentimiento alguno. Con la matemática que intentamos desentrañar desde antes del Big-Bang, si es que antes de esa singularidad el Tiempo existía, y si existirá cuando las galaxias estén tan alejadas unas de otras que, la soledad de nuestro planeta se nos antojará insoportable, aún más. Sin embargo, el mismo paso del Tiempo observado desde la perspectiva humana que no tiene en cuenta la relatividad de Einstein, hace que las cosas que nos rodean adquieran una cualidad que nos hace sentir lo perecedero de la belleza y de nuestras vidas, magnificando la ilusión de nuestra existencia.


jueves, 18 de febrero de 2016

UN INSTANTE DE SILENCIO



Me sentía como Robert Redford en Las aventuras de Jeremiah Johnson o Leonardo DiCarpio en El renacido. Al comienzo del paseo -he ido por donde fuimos en nuestra primera cita-, había bastante gente: unos que iniciaban el paseo, otros que volvían y los que estaban en distintos sitios, con niños o sin ellos, jugando con la nieve, tirándose con trineos por las cuestas, haciéndose fotos, con perros, comiendo un bocadillo...; pero pasados un par de kilómetros ya no he encontrado a nadie, salvo a otro como yo que volvía del collado, al menos de esa dirección venía. De cuando en cuando el Sol se dejaba ver y la nieve refulgía con diminutos brillantes. Sentía y oía el crujido de la nieve bajo mis pies, el jadeo de mi respiración, el sonido de los bastones al clavarse en la nieve, el crujir del hielo y los incipientes arroyos (¿recuerdas que estaban secos cuando estuvimos?), rumorear pendiente abajo.No había viento, por lo que, al parar para descansar, se percibía un gran silencio, una quietud irreal, una soledad que se toca con los sentidos. Un alivio. Uno no puede pensar con continuidad, la belleza del paisaje es tan profunda, llega tan lejos que, te absorbe las emociones y los sentimientos. Todo es belleza, de cuando en cuando cruzada por la majestuosa línea negra del vuelo del cuervo y el resonar de su graznido. Por un momento he pensado que todos habíamos muerto, yo incluido. Si, estaba ahí, entre pinos y rodeado de nieve, solo y asombrado, sabía que estaba muerto. Lo supe cuando dejé de ver personas aunque no me di por enterado, porque lo que me interesaba de verdad era el camino, subir al llano para encontrar un lugar en el que comer un poco y fumar un cigarrillo. Luego, volver por el mismo sendero, para de ese modo ver la vida del revés, en un rebobinado imperfecto, donde siempre dejas algo detrás, hasta que de nuevo aparecen las gentes que aún no saben que están muertas, y uno, que ya se sabe muerto, se sorprende de que parezcan tan vivos.

lunes, 9 de febrero de 2015

TRÁNSITO


Observe el lector el silencio entre las notas. La elevación de la mente al compás de la música. El minucioso detalle del golpear de los dedos sobre las teclas. El ensimismamiento y canturreo del interprete con el instrumento; queriendo ser y consiguiendo ser una misma cosa. Cuerdas, teclas, pedales, manos, piano...mente. Solo el amor por las cosas, la entrega, el abandono del yo por lo amado es capaz de conseguir la ternura y belleza que se desprenden de la interpretación de Gould. Así es como uno hace suyo el arte de otros y lo convierte, a su vez, en arte. De ese modo tan poco perverso, con esa sublime sencillez que desvela la armonía nos enamoramos de aquello que es objeto de nuestro deseo y amor. Pero ¡cuidado!, no seamos ingenuos y nos dejemos llevar por la emoción y el sentimiento simple. Detrás de esa dulzura y exquisitez tan cercanas y amables hay una mente capaz de elaborar y bregar con las más terribles dificultades, que ha dedicado una enorme cantidad de tiempo para conseguir elevarse por encima de la media. Gould, jugando con la seriedad y concentración de un niño sobre su caja de juguetes, nos hace sentir mejores personas. Y lo hace con humildad, sin afectación. Disfrutando con el juguete robado de la partitura de Bach que, como por arte de magia, ya no es de Johann, sino de todos, aunque solo uno sabe como jugar con él de verdad, para admiración y deleite del resto.


miércoles, 12 de noviembre de 2014

CIENCIA FICCIÓN

Philae


Aquellas personas que vieran Odisea 2001 en su estreno (1968), debieron quedar impresionadas con la puesta en escena. Sigue impresionando, aún hoy en día, la primera vez que la ves. Lo que ha ocurrido hoy, hace unas horas, impresiona sin efectos especiales. No hay artificio; el genio artístico individual ha sido transmutado en colectivo, porque lograr que Philae se pose en 67P es un hito científico y tecnológico dotado de la belleza del Arte.

lunes, 27 de octubre de 2014

GRANDE Y PEQUEÑO



Al salir del pasadizo la belleza ya estaba allí, ¿o es al revés? Preguntaré a Monterroso