jueves, 12 de marzo de 2015

IN A SENTIMENTAL MOOD

Hace poco terminé de leer -a trompicones-, un libro titulado Muchas vidas, muchos maestros, escrito por el médico y psiquiatra Brian Weiss. Parece ser que la obra se convirtió en best seller, o aún lo es. Nunca antes había oído hablar de su autor ni tampoco de su obra. La cosa es que el libro habla de la reencarnación y de unos extraños seres (a los que se llama maestros y espíritus superiores), que habitan en algún lugar plasmático y se comunican con Weiss a través de una paciente suya que, bajo los efectos de una hipnosis profunda, le va desgranando sus vidas pasadas; en siglos atrás, muchos siglos atrás. Del antiguo Egipto hasta el siglo XX en que muere como soldado alemán en la Segunda Guerra Mundial. Catherine es el nombre de la paciente, aunque tal vez doscientos años atrás hubiera podido ser marinero en un navío de linea, o lo que le hubiera dado la gana, dado que Weiss se lo cree todo con el mejor de los corazones, y así nos lo cuenta, el buen hombre. Fue entonces, al principio de comenzar su lectura cuando recordé a Carvahlo, el detective de Manuel Vázquez Montalbán, y su brillante idea de quemar un libro en todas sus novelas. Pues bien, por primera vez en mi vida, voy a quemar un libro en la primera ocasión que tenga. Lo haré con todos los honores, en una buena chimenea con fuego de leña de encina, tomando un buen tinto o un whisky, fumando un cigarrillo mientras pienso en el simbolismo de las cosas y me apeno con cierta sinceridad al ver como arde el papel; no es asunto baladí quemar un libro. Es una cosa excepcional, íntima entre el libro y yo. Nos atañe a los dos, es personal y no hay piedad. Por otro lado el primer principio de la termodinámica dice que la energía solo se transforma en otra forma de energía; la materia ha pasado del sólido estado en forma de libro, a cenizas y humo, digo yo que algo de las enseñanzas de Brian Weiss en su libro se esparcirán por el vasto Universo. Pero hay un final mejor a la historia: Catherine se curó, consultó a una parapsicóloga o medium que confirmó todo lo dicho bajo hipnosis durante su tratamiento..., y es una mujer feliz. Supongo.




sábado, 7 de marzo de 2015

EL GUSTO POR LAS COSAS VIVAS Y MUERTAS

Tumbas excavadas en la roca

Cigüeña a punto de posarse


La originalidad se paga cara cuánto más original es. A los amantes de la música tal vez les guste tener el primer disco de The Beatles o de María Callas, Miles Davis...; a los que aman los libros una primera edición de cada ejemplar. Los coleccionistas de arte son los peores, siempre buscan la máxima originalidad: lo único de cualquier artista a su alcance económico. Por todo lo anterior y algunas cosas más buscamos en nuestro derredor lo que consideramos de nuestro agrado y que pensamos que es único, que solo nosotros somos capaces de ver y apreciar, llegando a concederle un valor inmaterial basado en las emociones y sentimientos que, cuánto más hondos sean hacia la cosa, mayor será el valor que le concedamos. En cosa, entramos también las personas, al fin y al cabo somos polvo de estrellas y nuestro organismo se compone de los materiales de los que esta hecho el Universo, incluyendo la materia y la energía oscura. En la especie humana hay tanta diversidad entre culturas e individuos que no hay posibilidad de encontrar a dos personas exactamente iguales. Es verdad lo que se dice de que en la variedad está el gusto, porque es en la multitud de oportunidades que se ofrecen ante nuestros ojos donde reside su educación. Ahí nace y se enriquece la codicia por las cosas que nos gustan, las cosas que formaran parte de nuestra vida para siempre, bien como objetos o recuerdos; pero solo unas pocas sobrevivirán nuestra existencia, y todas morirán con nosotros. 



lunes, 2 de marzo de 2015

PUERTAS Y VENTANAS




Uno puede entrar por la puerta de arriba y salir por la de abajo sin darse cuenta de que es la misma. Lo sé porque a mi me pasa de cuando en cuando. Será un despiste, un no querer saber, una deslocalización del Ser entre la realidad, o sobre ella o bajo ella.
Recuerdo que siempre me han gustado los restos arqueológicos y los otros. Me gusta saber como vivían las personas en esos tiempos, imaginar mi vida entre ellos, ¿quién sería yo, que haría? Si le añado una trama de misterio e intriga a los ropajes de... por ejemplo el siglo XIV, unos cuantos personajes y..., nada más.
La vida se ve muy distinta a través de una puerta o una ventana. Por lo menos desde que ambas existen.